Desierto de los Leones

Un refugio de calma, tranquilidad, belleza y buen aire puede encontrarse a pocos kilómetros del bullicio y el estrés de la Ciudad de México. Todo ello rodeado de naturaleza, de las tradiciones de un histórico convento carmelita, de una deliciosa comida y de otras variadas diversiones. Si se encuentra en búsqueda de un lugar tranquilo para vivir, puede visitar diferentes departamentos en Desierto de Los Leones, los cuales se encuentran a 20 minutos del Parque Nacional que lleva el mismo nombre. De este modo, si desea disfrutar de algún evento artístico o desestresarse de la rutina cotidiana, el Desierto de los Leones se convertirá en su lugar favorito.

¿Dónde se encuentra?

El Parque Nacional Desierto de los Leones se encuentra en la alcaldía Cuajimalpa de Morelos, al suroeste de la Ciudad de México.

Dentro del Eje Neovolcánico Transversal, forma parte de la Sierra de las Cruces, que marca el límite entre los valles de México y Cuautitlán.

¿Cómo llegar?

La autopista México-Toluca y la antigua ruta del Desierto de los Leones son las dos formas de llegar en coche desde la Ciudad de México.

Por otro lado, los autobuses a Santa Rosa salen de la estación de metro Barranca del Muerto. Desde este lugar, tome un taxi hacia el Desierto de los Leones, el cual se encuentra a 8 kilómetros.

¿Cómo es el clima?

El Desierto de los Leones tiene un clima fresco, húmedo y nublado. Los meses más fríos son de noviembre a enero, cuando la temperatura máxima media es de 19°C y las mínimas rondan los 2°C.

De finales de marzo a principios de junio es la estación templada, con una temperatura media de 23°C y temperaturas mínimas y máximas de 7°C y 24°C, respectivamente.

Los meses más lluviosos son de mayo a octubre, cuando hay más de un 40% de posibilidades de precipitaciones durante el día.

¿Por qué le dieron el nombre del Desierto de los Leones?

El origen del nombre se explica de dos maneras. Según la leyenda, el bosque donde se construyó el monasterio albergaba un gran número de gatos salvajes conocidos como leones americanos. Los españoles se vieron sorprendidos por estos animales, que los confundieron con leoncitos.

Según la otra versión, los terratenientes y representantes de los carmelitas descalzos ante la corona española eran hermanos de apellido León.

La expresión "desierto", en el sentido de zona boscosa con múltiples fuentes de agua dulce, proviene de la lejanía de la zona a principios del siglo XVII, que era uno de los criterios para la vida monacal.

¿Qué hacer en el Desierto de los Leones?

Practicar deportes

Los caminos y senderos de varias pendientes del parque lo convierten en una zona maravillosa para practicar deportes como el senderismo, la carrera, el ciclismo de carretera y la equitación de montaña.

El parque es ideal para el entrenamiento físico de competidores de todos los niveles debido a su elevación de 2,500 metros sobre el nivel del mar (msnm) y a la frescura del entorno.

Varios atletas profesionales (nacionales e internacionales) entrenan en el Desierto de los Leones como parte de sus programas de acondicionamiento físico.

El parque está patrullado por guardaparques, lo que garantiza que las actividades deportivas se realicen en el entorno más seguro posible, y el personal está a disposición de cualquier necesidad de los turistas.

Asistir a los eventos artísticos y culturales

Conciertos, obras de teatro, exposiciones de arte, conferencias culturales, ferias, festivales y eventos ecológicos se llevan a cabo en varios lugares del parque (como el Museo del Bicentenario, la nave principal de la antigua iglesia monástica, el Jardín de los Secretos y la biblioteca).

La nave principal de la iglesia medieval tiene capacidad para 250 personas y su acústica es ideal para la música clásica y coral.

En el parque también se llevan a cabo rodajes de películas, sesiones fotográficas, presentaciones de libros y otros eventos, seminarios, cursos y reuniones.

Celebrar un evento 

Bodas, bautizos, fiestas de XV años, eventos corporativos e institucionales pueden celebrarse maravillosamente en el Desierto de los Leones, todo ello en el marco de su sobria y antigua arquitectura colonial, rodeada de árboles.

La posada, el comedor y la biblioteca son espacios vecinos con sus propios ambientes, perfectos para reuniones íntimas de hasta 70 personas.

Los espacios cerrados (nave de la iglesia, hostería y biblioteca) se alquilan por 10,000 MXN al mes (521 USD).

Observar la naturaleza

En las más de 1,800 hectáreas del bosque se pueden encontrar hermosas variedades de animales y flora, lo que lo convierte en un verdadero festival de observación de la biodiversidad. Una gran variedad de animales encuentra sombra y refugio en las arboledas.

En el Desierto de los Leones habitan reptiles, anfibios, aves y mamíferos, como halcones, pájaros carpinteros, conejos, mapaches, zorros grises, coyotes, ciervos de cola blanca, halcones y murciélagos.

Museo del Desierto de los Leones

En el museo se exhiben maquetas del complejo, animales disecados, imágenes históricas de la alcaldía  Cuajimalpa de Morelos y otros objetos y documentos interesantes.

En él se realizan conciertos musicales, exposiciones de arte, artesanía y fotografía, proyecciones de cine, obras de teatro y charlas.

El Museo Bicentenario está abierto de 10 a 17 horas de martes a domingo. El costo de la entrada es de $14.00 MXN.

En el parque también se encuentra el Museo Zapata, que recuerda a las fuerzas del ejército zapatista dirigidas por Valentín Reyes.

Restaurante 

Los monjes y las monjas han dejado una huella indeleble en la gastronomía mexicana y mundial con magníficas obras maestras que se han transmitido de generación en generación.

Sor Andrea de la Asunción, una monja mexicana del siglo XVII, elaboró el mole poblano en el convento de Santa Rosa, y el monje benedictino Dom Pierre Pérignon creó el champagne en Francia.

El Restaurante de los Monjes, nombre que rememora el legado culinario de los conventos y monasterios, se encuentra en el Desierto de los Leones y sirve comidas como si usted fuera un invitado a la mesa del abad.

El ambiente de paz, hermandad y belleza del restaurante realza el sabor de manjares como el venado y el jabalí. Cuando afirman que comer en El Restaurante de los Monjes es como comer cerca del cielo, no exageran.

También ofrecen servicios para bodas, reuniones de negocios y otros eventos.